San Lucas 6, 37-42
Jesús nos invita a no juzgar ni condenar, a perdonar y a ser conscientes de nuestras propias faltas antes de señalar a otros. Nos recuerda que la mirada de Dios nos llama primero a la humildad y a la honestidad con nosotros mismos. ¿Estoy dispuesto a mirar mi vida con verdad y misericordia antes de juzgar la de los demás?










