San Mateo 18, 12-14
¡Qué grande es la Ternura de nuestro Papá Dios! capaz de desarmar nuestros argumentos y lógicas humanas. ¿Quién quedará fuera de este deseo de nuestro Dios? ¿Seremos capaces de decir: vos sí o vos no sos digno de esa mirada de Amor? Al Señor no le asusta la oveja que se ha extraviado, todo lo contrario, sale corriendo a buscarla, de mil maneras la llama, la atrae, la alienta a volver a Casa. Esta debe ser la manera de vivir nuestra misión, allí donde su Amor nos mande.










