San Marcos 16, 15-18
La alegría del cristiano se encuentra en una invitación: Vayan y anuncien. Jesús nos envía a “todos”, no da una lista selectiva de quién sí y quién no, de quiénes son dignos o no de recibir su Buena Noticia. A “todos” vayan y anuncien, a toda esa vida como es y no como nos gustaría que fuese, vayan al cruce de los caminos, sin miedo, sin prejuicios, sin superioridad; y anuncien a todo aquel que ha perdido la alegría de vivir el abrazo misericordioso del Padre. ¿Vivo este envío a tiempo y destiempo, o me quedo cómodo en mis “tareas”? ¿Qué es lo que anuncio con mi vida?










