San Mateo 5, 20-26
Jesús nos invita a ir más allá, a no conformarnos con la ética de mínimos que pone freno a la acción del Espíritu Santo que quiere y necesita hacer más en nosotros. Con respecto a la ofensa al hermano, el Evangelio nos exige reparación, acercarse y buscar la reconciliación. Así se sanan las relaciones humanas para poder estar en paz con Dios y con el prójimo. ¿Aprovecho este tiempo de Cuaresma para entregarle al Señor mis tibiezas? ¿cómo procedo y actúo ante un hermano a quien he ofendido?









