San Marcos 5, 21-43
Jesús no tiene tiempo para perder. El Evangelio de hoy nos hace caer en la cuenta de esta urgencia del Señor por salvar las almas. De aquí y de allá venían a buscarlo y Él sin demora acudía como el Médico que sale al encuentro del moribundo. Y de ese encuentro brota la vida nueva, la salud, la fiesta. Pues ese es nuestro Dios, y aun así muchas veces nos cuesta creerle e imitarlo. ¿Busco al Señor en mis necesidades con la certeza de esa mujer hemorroísa? ¿Trato de imitar al Señor siendo instrumento de su Amor y Cercanía?









