San Marcos 13, 24-32
Nuestra vida pasa, es limitada, y aunque lo sabemos, nos cuesta mirar la muerte y creer de verdad en la Vida Eterna que nos promete el Señor. Porque asumir esta fe, implica abrazar la esperanza que ilumina la vida y el desafío de vivir con los pies en el suelo y la mirada en el cielo, confiados en la Palabra que viene de Dios y nos revela el sentido pleno de la vida. ¿Me detengo a meditar sobre el sentido de la muerte y la Vida eterna para mí? ¿Me dejo llevar por voces fatalistas que quieren reemplazar la Palabra de Dios?










