San Lucas 2. 22. 36-40
Ana, la profetiza, con mirada de fe, contempla al Niño en los brazos de su madre y descubre en él, al Salvador del mundo. De este modo la vejez de la mujer aparece como sinónimo de experiencia, del camino recorrido, de la capacidad de distinguir lo trascendente de lo efímero. ¡Qué importante y necesaria es esta mirada hoy! Pero Ana no se queda para ella sola esta experiencia sino que se vuelve testigo que anuncia: ¡Sí, es verdad, Dios cumple sus promesas! ¿Tengo esta mirada de fe para descubrir y anunciar al Señor en lo cotidiano de la vida, en las personas que me rodean?










