Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
Jesús dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»
Palabra del Señor.
Comentario Introductorio
En la fiesta del Sagrado Corazón, Jesús nos muestra el rostro de un Dios cercano, que no exige desde lejos, sino que invita a descansar en Él. Su corazón paciente y humilde se abre para recibir nuestras cargas, cansancios y preocupaciones. Muchas veces buscamos alivio en otros lugares, pero el Señor sigue repitiendo: «Vengan a mí». ¿Qué peso de tu vida necesitás hoy poner en las manos del Corazón de Jesús?
San Mateo de la, 25-30
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