Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
Los fariseos se confabularon para buscar la forma de acabar con Jesús.
Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Grandes multitudes lo siguieron, y los sanó a todos. Pero Él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
“Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre Él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre”.
Palabra del Señor.
Comentario Introductorio
Frente a la hostilidad ajena, Jesús elige retirarse en silencio para seguir sanando con una ternura infinita. No busca imponerse con gritos ni violencia; prefiere cuidar con paciencia al que está herido y reavivar al que apenas tiene fuerzas. ¿De qué ruidos y discusiones estériles necesitás retirarte hoy para sanar en el silencio de Jesús?
San Mateo 12, 14-21
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