Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos
Un escriba que oyó discutir a Jesús con los saduceos, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?»
Jesús respondió: «El primero es: “Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas”. El segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento más grande que estos.»
El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios».
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
Comentario Introductorio
Jesús va al centro de la fe: amar a Dios y amar al prójimo. No se trata de cumplir muchas cosas, sino de dejar que toda la vida se ordene desde ese amor. En clave ignaciana, podemos preguntarnos qué es lo que ocupa realmente el centro de nuestro corazón, porque allí estará también nuestra respuesta a Dios. El Reino no está lejos cuando aprendemos a amar como Él ama. ¿Qué lugar ocupa hoy el amor a Dios y a los demás entre tus decisiones y preocupaciones cotidianas?
San Marcos 12, 28-34
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