San Mateo 19, 3-12
El Evangelio nos presenta dos formas de vida, dos formas de amar: el matrimonio y el celibato. Los dos caminos son válidos. Los dos, bien vividos, tienen sus cruces. Los dos, bien vividos, hacen feliz. Ese es el sueño de Dios que cada uno, después, abraza como puede y con la ayuda de su gracia.
¿Descubro en la fidelidad a mi vocación, mi respuesta concreta al Amor de Dios que me llama a vivir de esta manera?










