San Lucas 11, 42-46
Jesús reprocha duramente la hipocresía y vanidad de los fariseos a la hora de vivir el cumplimiento de la ley. Y es que cuando los cristianos se focalizan en el cumplimiento externo meticuloso de la religiosidad, suele haber detrás un corazón olvidado de la justicia y el amor. ¿Soy consciente de que mi práctica religiosa no debe ser para aparentar, sino para amar? ¿Descubro que el corazón del ser cristiano es la alegría de la salvación y no la tristeza de las cargas a llevar?










