San Lucas 17, 26-37
Jesús nos habla de un final, de un día, en que todos nos encontraremos con él. No se trata de un destino trágico o infeliz como muchas veces equivocadamente se lo presenta, sino más bien de un llamado a despertar nuestras conciencias, a abrirnos a la gracia de la conversión que nos lleve a vivir la alegría de los hijos de Dios, y así celebrar este encuentro feliz. ¿Me dejo llevar por las voces que anuncian un final tenebroso de nuestro mundo? ¿Alimento la esperanza preparando mi corazón con los medios que me regala la Iglesia?










