San Juan 2, 1-11
Ser un buen cristiano significa ser dócil a la Palabra del Señor, escuchar lo que Él nos dice acerca de la justicia, la caridad, el perdón, la misericordia, la salvación … y así, libremente, responder, siguiendo una vida coherente entre la fe que profesamos y lo que hacemos. Es verdad que a veces la Palabra del Señor nos sacude y nos interpela, pero es allí donde el corazón humilde, en lugar de soltar todo, busca el Auxilio de lo Alto para perseverar. ¿Reconozco lo que me cuesta abrazar para seguir al Señor? ¿Confío en la intercesión de María?










