San Juan 20, 2-8
Qué lindo terminar el año reavivando nuestra fe en Jesús, que por nosotros se hizo hombre, se ofreció en la cruz y resucitó. La experiencia de San Juan Evangelista, el discípulo amado que vio los signos del triunfo de Dios y creyó, nos enseñe a vivir de esta manera, buscando siempre los signos del Resucitado allí donde nos toca peregrinar, y siendo testigos de esta Vida nueva en quienes más lo necesiten. Los creyentes somos hoy el «Discípulo Amado» ¿Será que tengo su mirada para descubrir la Presencia de Dios y creer en su Resurrección?










