San Juan 20, 1-9
¡Cristo, nuestra Pascua, ha Resucitado!
Pedro, Juan y las mujeres corrieron al sepulcro y lo encontraron abierto y vacío. Se acercaron y se tuvieron que inclinar para entrar a la tumba. Hermanos, para entrar al misterio hay que “inclinarse”, abajarse. No es sometimiento, sino necesidad de reconocer el Acontecimiento de la encarnación y resurrección. Pidamos a Dios poder comprender la glorificación de Jesús y poder seguirlo con nuestra vida.
¿Dónde reconozco al Resucitado? ¿Estoy dispuesto a inclinarme ante el misterio?










