San Lucas 6, 27-36
Jesús nos invita a amar incluso a quienes no nos quieren bien, a hacer el bien sin esperar nada a cambio y a ser misericordiosos como el Padre. Es un camino que parece difícil, pero es el que transforma de verdad el corazón y el mundo. ¿Estoy dispuesto a responder al mal con el bien y a dejar que la misericordia sea el centro de mis gestos cotidianos?









