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Palabra

San Juan 3, 16-21

En el Evangelio de hoy, Jesús nos describe la naturaleza de su misión: “Si, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna”.
En su pasión por arreglar un universo desarticulado, Dios abrió su propio corazón dispuesto al amor. El Padre no solo envía un representante sino a su propio Hijo a este mundo desordenado, para que pudiera reunir al mundo en la dicha de la vida divina. Lo central de Dios —el amor entre el Padre y el Hijo— ahora se ofrece como nuestro centro; el corazón de Dios se abre para incluir incluso a los peores y más desesperados de nosotros.
¿Me siento amado por el Padre en Jesús? ¿Doy gracias por tanto amor recibido?

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San Juan 3, 7b-15

En el Evangelio de hoy Jesús nos dice que debe ser levantado en alto para llevar la vida eterna a los crean en Él. Ante esta situación puede surgir la pregunta: ¿por qué la salvación de la raza humana planeada por Dios tiene que incluir algo tan horrible como la crucifixión? Ante la cual, podríamos responder que tuvo que incluir la crucifixión porque la salvación fue posible gracias a que Dios se hizo carne y, en eso, asumió todo lo humano menos el pecado. También eligió Dios morir como morían los hombres de aquel tiempo.
¿Cómo está mi fe ante el misterio de la crucifixión y de la resurrección?

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San Juan 3, 1-8

Hoy en el Evangelio tenemos una conversación inagotable y rica con Nicodemo, en la cual Jesús le dice: “Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios”.
Jesús está hablando con gran franqueza sobre la metanoia, sobre el cambio de actitud requerido antes de ser capaz de vivir la energía de la Encarnación.
¿Estoy abierto al misterio? ¿Pido auxilio al Espíritu para vivir la vida de resucitado?

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San Juan 20, 19-31

En el Evangelio de hoy, el Apóstol Tomás dice que no creerá en la Resurrección del Señor a menos que ponga el dedo en el lugar de los clavos y la mano en el costado de Jesús. Tomás es un santo especialmente adecuado para nuestro tiempo. La modernidad ha estado marcada por dos grandes cualidades: escepticismo y empirismo, las mismas cualidades que podemos discernir en Tomás.
¿te identificas con Tomás? ¿Crees sin ver?

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San Marcos 16, 9-15

En en Evangelio de hoy, Jesús Resucitado sigue apareciéndose a sus amigos y les encarga que “vayan por todo el mundo, y anuncien la Buena Noticia a toda la creación.
También hoy para nosotros sigue resonando ese llamado. Es que la Iglesia no tiene una misión; la Iglesia es una misión. Un catolicismo apasionado acerca a las personas a Cristo, como las cuatro personas que bajaron al paralítico por el techo para llevarlo adelante de Jesús.
¿Soy testigo del Resucitado? ¿Qué me frena a anunciar la Buena Noticia de la Vida Eterna?

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San Juan 21, 1-14

Jesús se acerca otra vez a sus discípulos, será la tercer oportunidad para manifestarse verdaderamente como una persona más y no un fantasma. Sucede que luego de su resurrección, a aquellos a los que se les presentó les parecía la apariencia de un fantasma porque, en realidad, no terminaban de creer en la promesa que él les había hecho en vida antes de su crucifixión.
¿Creo en tu palabra que da vida? ¿Creo que puedes restaurar y sanar mi historia personal?

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San Lucas 24, 35-48

Jesús irrumpe en medio del miedo y la confusión, no para juzgar, sino para regalar su paz. Se deja tocar, se sienta a comer, y abre el corazón de los suyos para que comprendan. En ese encuentro sencillo y profundo, los discípulos descubren que el Resucitado camina con ellos y los envía.
¿Te animás a reconocer a Jesús vivo en lo cotidiano, incluso en medio de tus temores?

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San Lucas 24, 13-35

Ante un aparente fracaso y decepción por las promesas de Jesús antes de morir, el fuego del amor hace arder el corazón de los discípulos borrando la tristeza y desesperanza. La consecuencia directa de tan grande experiencia de amor despierta una mayor conciencia del misterio que significa la persona de Jesús y de su misión aquí en el mundo.
¿En qué ocasiones experimentaste la presencia del Resucitado, abriéndote los ojos y haciendo arder tu corazón?

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San Juan 20, 11-18

Como María, muchas veces, pasamos del llanto a la alegría. La oscuridad de la noche parece penetrar el alma y sumergirla en un estado permanente que ve lejos el resurgir. Tal es así que se dice a sí misma: “ya no es posible”, “no hay nada que hacer”. Ante estas expresiones que denotan desesperanza, se abre camino, con gran fuerza, la Vida. Sí, rompiendo toda imposibilidad de cambio y transformación.
¿Estás dispuesto/a a ver los signos del Resucitado en lo cotidiano? ¿Creés en el poder del Amor que viene a hacer nuevas todas las cosas?

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San Mateo 28, 8-15

¡Alégrense! Jesús ha resucitado. Las mujeres del evangelio corren con gozo en el alma, llevando la hermosa noticia de lo acontecido: Jesús, el maestro, resucitó como lo había predicho; Él ha vencido a la muerte. En el camino Jesús se les aparece y les dice: Vayan y anuncien que los veré en Galilea. Vayamos nosotros también con estas hermanas al encuentro con el Resucitado.
En mi vida, ¿soy portador de la Buena Noticia para con los demás? ¿Corro para anunciar el amor de Dios?

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