San Mateo 6, 24-34
El Padre que está en el cielo sabe lo que necesitamos. Los esfuerzos cotidianos – que son necesarios y son lugares en donde tenemos que testimoniar la vida nueva del Señor – tienen que ir de la mano con una profunda confianza en Jesús: pongo de mi parte y confío en la providencia de Dios que nunca me dejará solo.
¿Doy lugar a la providencia del Señor? ¿Confío en que Dios cuidará siempre de mí? ¿Me respaldo más en mis fuerzas que en Dios?










