San Mateo 10, 24-33
Jesús enseña a sus discípulos que no deben temer a aquellos que pueden dañar el cuerpo, sino a Dios que puede destruir alma y cuerpo. Les anima a confesar su fe sin temor, recordándoles que Dios conoce y cuida de cada uno de ellos. Esta historia nos invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con el miedo y la confesión de nuestra fe.
¿Cómo podemos nosotros superar el miedo y confesar nuestra fe con valentía?
Señor Jesús, danos valentía y confianza para confesar nuestra fe en ti, sin temor a lo que los demás puedan hacernos. Amén










