Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador».
Palabra del Señor.
Comentario Introductorio
El encuentro con el otro nos saca del aislamiento y enciende la alegría verdadera. Cuando te dejas visitar por la gracia, el corazón se ensancha y brota el agradecimiento. La fe no te encierra, te pone en camino hacia los demás. ¿A qué encuentros te está empujando hoy el Espíritu para hacer saltar de alegría tu vida?
San Lucas 1, 39-47
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