San Mateo 9, 32-38
Ante la misma realidad, los fariseos miran con desconfianza y Jesús con compasión. A veces el cansancio te amarga la mirada y te encierra en la queja estéril, impidiéndote ver los frutos que ya están madurando a tu alrededor. ¿Qué te está impidiendo hoy mirar tu realidad con los ojos compasivos de Jesús?








