San Lucas 5, 1-11
La fe mueve montañas, porque es volver a poner la mirada y el corazón en Aquel que hace nuevas todas las cosas, y ante lo que parecía perdido o terminado, el Señor hace brotar una nueva oportunidad. Cuando aparecen los fracasos en nuestro caminar cristiano, ¿tengo la humildad de volver a empezar cuando el Señor así me lo pide? ¿reconozco con agradecimiento que la obra es suya y no fruto de mis esfuerzos humanos?









