San Mateo 4, 18-22
De la cantera de la vida, Jesús elige y llama a personas comunes y corrientes, con limitaciones y fragilidades. Los llama no a ser maestros o mejores que otros, sino a ser sus discípulos, dispuestos a dejarse modelar por sus enseñanzas y su ejemplo, dispuestos a ser “pescadores de hombres”. Y la respuesta de cada uno es radical: “inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron”, Jesús hará el resto. ¿Me considero discípulo de Jesús? ¿Qué he dejado para seguirlo? ¿Qué significa para mí ser “pescador de hombres”?










