San Juan 8, 21-30
En el horizonte de la Pascua, la liturgia nos invita a mirar al Crucificado, porque su amor clavado en la Cruz nos impulsa a corresponderle; su obediencia nos ayuda a contemplar, también, nuestra propia misión como respuesta fiel a la voluntad de Dios. Mirando la actitud de los fariseos y letrados, podríamos decir que quien se encierra en sus criterios y piensa saberlo todo, le será muy dificil comprender al otro. ¿Cómo ha sido mi camino en esta Cuaresma para reconocer al Señor? ¿cómo me comporto ante los demás?










