San Juan 20, 2-9
En este Evangelio, en pleno tiempo de Navidad, la fe nace del asombro y del camino compartido. El sepulcro vacío no se entiende del todo, pero pone en marcha el corazón: ver y creer, aun sin tener todas las respuestas.
La vida nueva que celebramos en Navidad ya está germinando, aunque a veces no sepamos explicarla.
¿Qué signos de vida y de esperanza me invita hoy Dios a reconocer y a creer, incluso sin comprenderlo todo?










