Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso
que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.
En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu
impuro, oyó hablar de Él y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer,
que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de
su hija al demonio.
Él le respondió: «Deja que antes se sacien los hijos; no está
bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros».
Pero ella le respondió: «Es verdad, Señor, pero los cachorros,
debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos».
Entonces Él le dijo: «A causa de lo que has dicho, puedes
irte: el demonio ha salido de tu hija». Ella regresó a su casa y
encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.
Palabra del Señor.
