Samaritanear
Comentario Introductorio
En el Evangelio dese nos cuentan dos hechos significativos: la sanación de la mujer con hemorragias y la resurrección de la hija de Jairo.Jesús continúa criticando la muerte, reprendiendo a la gente por las escandalosas expresiones de luto. Está impaciente con la cultura de la muerte y todo lo que se ha desarrollado en torno a la supuesta finalidad de la muerte. Es por ello por lo que va a decir: “La niña no está muerta, sino que duerme”. Relativizar la muerte: eso es lo que está haciendo Jesús. Dios es Señor y dador de vida, y en consecuencia lucha contra las fuerzas de la muerte que nos atormentan. ¿Qué te atormenta?
IMG_0425

Compartir:

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 5, 21-43

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran
multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo,
y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi
hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se
sane y viva». Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que
lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años
padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de
numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado;
al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de
Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,
porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré sanada».
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo
que estaba sanada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido
de Él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó:
«¿Quién tocó mi manto?»
Sus discípulos le dijeron: «¿Ves que la gente te aprieta por
todas partes y preguntas quién te ha tocado?» Pero Él seguía
mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía
bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le
confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda
sanada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de
la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió;
¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?» Pero Jesús, sin
tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No
temas, basta que creas». Y sin permitir que nadie lo acompañara,
excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a
casa del jefe de la sinagoga.
Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al
entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está
muerta, sino que duerme». Y se burlaban de Él.
Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre
y a la madre de la niña, y a los que venían con Él, entró donde
ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que
significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!» En seguida la niña,
que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos,
entonces, se llenaron de asombro, y Él les mandó insistentemente
que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de
comer a la niña.

Palabra del Señor.

Ecos

¡Dejá el tuyo!

Deja un comentario

Ecos

¡Dejá el tuyo!

Deja un comentario

Evangelios de días anteriores

Scroll al inicio

Apoya esta misión de llevar la palabra de dios a todo el mundo. Cada donación nos ayuda a difundir el evangelio y proporcionar recursos espirituales para muchas personas.

¡Haz tu donación hoy y se parte de esta tarea de evangelización!
Datos bancarios:

Alias: MIRAR.AMAR.PERDONAR

CBU: 0110491630049105199801