Jesús decía a la multitud:
«¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón
o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el
candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado
y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos
para oír, que oiga!»
Y les decía: «¡Presten atención a lo que oyen! La medida
con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía.
Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará
aún lo que tiene».
Palabra del Señor.
